¿Por que nos niegan el hecho migratorio?

Por: Jose Angel Londoño

Esta es una pregunta que desde el mes de enero me vengo haciendo con muchísima insistencia. No dejo de pensar al menos unas 10  o 15 veces la misma pregunta, y mucho más cuando veo a cada paisano, colombiano en sitios públicos trabajando, dando lo mejor de si ,en restaurantes,  empresas de limpieza,  empresas de instalaciones especializadas de gas, aire acondicionado, obra civil, en bancos y entidades financieras, en grandes superficies, en empresas del sector primario, como empaque de frutas y verduras, en el campo, en gasolineras, en fin, los Colombianos que vivimos y trabajamos en el exterior cubrimos todos los renglones económicos en el mundo.

Hace unos días, en el grupo WhastApp de líderes Berracos Internacional, una persona de Madrid se quejaba, porque en el SENA, un funcionario le había dicho que los colombianos se habían ido por que habían querido, por su “espíritu aventurero y de recorrer el mundo”. Allí pensé, que el viejo adagio de que la ignorancia es atrevida, es tan cierto como que todos los días hay que comer.

¿Que es el HECHO MIGRATORIO?

Desde el punto de vista sociológico, todo ser humano tiene derecho al libre tránsito, para buscar mejorar sus condiciones de vida. El libre tránsito entre las naciones, las regiones, los pueblos, hacen que el trasiego de personas por razones económicas sea una realidad social en todas partes del mundo.

El hecho está en que este proceso, EL HECHO MIGRATORIO no se reconoce en Colombia, como si se reconoce en otros países del hemisferio, como Ecuador, Republica Dominicana, Perú, en fin en otras democracias, además de no tener en cuenta las condiciones únicas y especiales que durante más de 50 años se han vivido en Colombia, con la violencia, el narcotráfico, la trata de blancas, el desplazamiento forzoso, las bandas criminales y el crimen organizado, y que han afectado a miles de familias en nuestro país.

El Hecho Migratorio, se puede esclarecer, sobre todo en los sitios de mayor impacto económico de la población migrante en Colombia, como lo son el Valle del Cauca y el Eje Cafetero, en especial Pereira y Armenia.

Durante los años 70´s y 80´s, las personas que podían salir del país, eran los que tenían platica, para ir a Miami, y establecerse. Muchas familias salieron en busca del “sueño americano”, en el tiempo de la gran bonanza del narcotráfico, la marihuana en un principio, y posteriormente la cocaína.

También salían familias a conocer Disney World, que era un símbolo de estatus económico en la clase media, media – alta de los años 80´s y 90´s. Creo que de aquí sale en gran parte, la ignorancia de miles de funcionarios públicos de hoy en día. Creen que por que salieron del país en su momento a ver en persona los dibujos animados de la televisión, la gente que por diversos motivos vivimos y trabajamos en el exterior, hacemos exactamente lo que ellos hicieron en 8 días; Es decir nos vinimos de “turistas”.

 

No señores, no somos turistas, y los euros y los dólares no caen de los árboles. Aquí nos toca trabajar el doble para que nos valoren como personas, como profesionales, como trabajadores de calidad, ya que como inclusive en muchos pueblos de Colombia he escuchado, nos dicen y nos recuerdan en muchas oportunidades también que “no somos de aquí”.

 

El HECHO MIGRATORIO, “queridísimos” funcionarios y funcionarias públicos  Colombianos, son las realidades sociales de quienes por la violencia del estado, nos vimos en la OBLIGACIÓN de migrar de nuestro país, porque nos negaron la equidad de oportunidades desde hace más de 50 años.

 

El HECHO MIGRATORIO,  “queridísimos” funcionarios públicos colombianos, son las miles de Madres Transnacionales que manejan su hogar desde la distancia, en un principio de locutorios con llamadas interminables para saber si sus hijos recibieron la remesa correctamente, si han ido al colegio, si han tenido buenas o malas notas, si han comido. Hoy día lo hacen vía WhatsApp, queridísimos funcionarios, pero con la incertidumbre de saber si sus hijos están en casa o no.

 

El HECHO MIGRATORIO, ciudadano Jaime Buenahora Febres, es ver que los hijos de las personas de origen migrado se encuentren con la realidad de sus padres que trabajan jornadas de  10, 12 o más horas, y que cuando llegan al país donde residen sus padres, se dan cuenta que son personas trabajadoras con limitaciones de compaginar vida laboral y familiar, ciudadano Buenahora. El hecho migratorio, es conocer que gran parte de estos chicos no encuentran adaptabilidad a un nuevo entorno y modelo social al que estaban acostumbrados. Esto hace que estos adolescentes en su mayoría, busquen en la calle esa aceptación social que muchos le niegan, en especial el Estado Colombiano, y con servidores públicos que desconocen y niegan nuestras realidades sociales.

 

El HECHO MIGRATORIO, Ciudadana María Ángela Holguín, Canciller de la Republica, es reconocer la carencia de servicios consulares acordes a las necesidades de los connacionales que viven y trabajan en el exterior. Es valorar el talento humano del colombiano en el exterior, y no estar enviando funcionarios consulares que no conocen en absoluto la realidad social del colombiano en el exterior, que maltratan a las personas y les niegan los servicios como sucedió con la ciudadana Maristella Gomez, que en el consulado de Egipto, el propio Cónsul le estaba negando la posibilidad a su hija de ser Colombiana, y tuvo que interceder la Cónsul de New York, para que se hiciera efectivo el principio de celeridad en la administración pública, y no usted que es la que manda.

 

El HECHO MIGRATORIO, Ciudadano Juan Fernando Cristo, Ministro del Interior, es reconocer la cantidad de familias destrozadas por que uno de sus miembros cabeza de hogar, le toco salir del país a buscar trabajo en condiciones dignas, que usted y los que representa no garantizan en Colombia. Trabajo con salarios equitativos, trabajo con respeto, trabajo en equidad de condiciones, “queridísimo” ministro.

 

El HECHO MIGRATORIO, funcionarios colombianos, es reconocer la desidia del estado colombiano, su mediocridad en materia de políticas públicas acordes a las realidades sociales de la Diáspora Colombiana.  Enlodan la verdad con sus eufemismos para negar que hay más de 5 millones de colombianos en el exterior, que tuvieron que migrar ante un estado inoperante, carente de respuestas,  y ante todo , pleno de funcionarios mediocres, mentirosos y carentes de respeto por los migrantes.