El informe de la Dirección de Presupuestos (Dipres) entrega los montos que el Estado chileno ha desembolsado en los extranjeros residentes en el último año. Iniciativas sociales, salud, educación y costos institucionales forman parte del desglose. Economistas coinciden que más que un gasto se trata de una inversión, pero en el largo plazo.

 

En los últimos años, la inmigración ha adquirido mayor relevancia en Chile. Si bien en 1982 los extranjeros residentes representaban sólo un 1,2% de la población del país, en 2017 esta cifra aumentó a 4,4%. Hoy, según el Departamento de Extranjería y Migración (DEM), el país albergaría a 1.363.000 migrantes, lo que equivale a casi un 7% del total.

Este incremento explosivo de la inmigración tiene efectos cada vez más notorios en la economía, según el Informe de Finanzas Públicas de la Dirección de Presupuestos (Dipres), correspondiente al segundo trimestre de 2019.

En el documento, se da a conocer que los gastos fiscales en inmigrantes ascienden a $243.266 millones, lo que equivale a US $360 millones. Si se compara con los datos entregados en agosto de 2017, el Estado chileno aumentó en US $153 millones su gasto en extranjeros.

Programas sociales: El área más costosa

Los gastos fiscales asociados a los extranjeros están distribuidos en diferentes áreas: institucionalidad, salud, educación y programas sociales.

Casi el 35% del total, unos $84.895 millones, fue ocupado en programas sociales de diversa índole. Según Dipres, de las 458 iniciativas sociales disponibles en el país, 351 pueden beneficiar a inmigrantes.

De esos programas, sólo 38 exigen algún requisito explícito de permanencia mínima para poder postular, la mayoría asociados al Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Los 313 restantes no piden ningún requisito de permanencia en el país, por lo que están abiertos a todos quienes lleguen a vivir a Chile.

Educación es el segundo ítem de los gastos fiscales en inmigrantes. Se ocuparon $74.489 millones, lo que representa a más del 30% del total. En esta área se incluyen: subvención escolar, subvención escolar referencial, subvención de mantenimiento y aporte a la gratuidad tanto a nivel escolar como universitario.

En salud pública se gastaron $70.673 millones, lo que equivale al 29% del gasto total. En este ítem fue calculado de acuerdo al aporte per cápita basal en atención primaria asociado a los inmigrantes.

Finalmente, $13.209 millones se contabilizan en gastos institucionales, dentro de lo que se incluyen remuneraciones, operación y funcionamiento de personal que realiza labores asociadas con inmigrantes en instituciones como: Servicio de Gobierno Interior, Subsecretaría del Interior, Gobernaciones y Departamento de Extranjería y Migración (DEM).

Más que un gasto, una inversión

“Estamos mirando sólo el gasto, no hemos hecho los ingresos”, advirtió Rodrigo Cerda, director de Presupuestos de Dipres, al momento de presentar las cifras ante el Congreso.

Precisamente, muchos cuestionan que la migración represente realmente un gasto y señalan que más bien se trata de una inversión.

En esa línea, según estableció el Informe de Política Monetaria emitido en junio por el Banco Central, los inmigrantes más que un gasto son un aporte a la economía nacional. “A mediano plazo debería generar efectos positivos en el crecimiento tendencial, dado el aumento de la fuerza laboral y los ajustes de productividad”, decía el documento.

Sergio Urzúa, profesor de la Universidad de Maryland e investigador de Clapes UC, aseguró que “la cifra puede parecer importante, pero sumando y restando uno posiblemente pueda concluir que el aporte que realizan a la economía puede ser bastante superior”.

Sin embargo, el economista Alejandro Alarcón asegura que el aporte de los extranjeros al país recién podrá percibirse en el mediano o largo plazo. “Creo que hoy representan un gasto más que una inversión, porque cuando tú gastas un flujo de recursos hay que ver la rentabilidad y todavía no se ve el retorno. Hay que esperar un tiempo para considerarlos una inversión, pero hoy no lo son”, explica el académico de la Universidad de Chile y ex gerente general de la Asociación de Bancos de Chile.

Fuente: https://www.cnnchile.com